jueves

LA FOLÍA

"¡Soy el hijo pobre de un risco costero
pero soy decente y un buen marinero!"




Yo buscaba en los puertos canarios esperanza y encontré agua, casas viejas, barcos podridos, y una amiga entrañable que me habló de un lugar maravilloso, lleno de sensaciones volcánicas. Me habló de los pies calientes de sus gentes, del grito ausente de sus amigos en las noches envinagradas de las cantinas costeras, de un Cristo grande. Mujer nacida a la vera de la costa, ella me hablaba de barcos, de redes y de jarcias. Yo le hablé de la Montaña, de los pájaros, de las flores. Los caballos para ella tenían el halo de mito que poseían las aves marinas para mí.

Un día me dijo: todo el mundo habla de volver a su casa, pero la casa de todo el mundo es hipotética. Yo creo que lo único real en el mundo es mi casa. Mi casa es un archipiélago entero, es una casa concreta, infinita. A dónde mires es tu casa. A dónde vayas es tu gente, querido marinero irredimible, cantor, guitarrero.

Me hacían gracia sus expresiones tan típicas, tan folclóricas. Una mujer que no se dejaba influenciar por nada de lo que había visto. Un día me dijo: hermano, tú has escuchado folías, pero no conoces la folía, como no conoces los aires de mi tierra, como solamente has escuchado la música de mi tierra.

Bueno, quizá haya sido un poco cruel conmigo, pero tenía razón. Ella me hizo conocer la folía.

1 comentario:

Cuentame un cuento dijo...

La verdad es que es muy bello eso que cuentas de esa tu amiga y todo lo que te contaba.Es que eres un auténtico embajador der las islas,ajjajja, un abrazo de otra canaria.